Si estás planificando cómo vas a organizar las pernoctas durante el tu paso por el Camino de Santiago, es normal que te hagas diferentes preguntas. Una de las más frecuentes es sobre los albergues y es que, ¿qué incluye exactamente este tipo de alojamientos?
Dependiendo del tipo de albergue que visites, estos contarán con un menor o mayor rango de servicios y comodidades, por lo que saber esto es bastante importante para dar con opciones con la mejor relación calidad-precio.
Servicios que siempre incluye el precio de un albergue
Si bien es cierto que cada albergue tiene sus particularidades, hay servicios que siempre se suelen ofrecer. En cualquiera de las opciones disponibles durante las rutas del camino lo más habitual es que recibas los siguientes servicios básicos:
- Alojamiento en litera (o cama en dormitorio compartido). Es indispensable cuando se trata de alojarse en un albergue. Lo más común es que sea siempre en literas dentro de habitaciones compartidas.
- Sábanas y fundas de almohada. Muchos albergues te darán todo lo necesario para vestir la cama (sábana bajera, funda…), aunque en algunos casos proporcionan sábanas desechables o montas.
- Baños y duchas con agua caliente. Aunque son compartidos, los albergues cuentan con baños y duchas con agua caliente.
- Uso de instalaciones comunes. La gran mayoría de albergues cuentan con áreas de descanso, salas comunes, comedores, cocinas compartidas o taquillas para guardar los enseres personales.
- Acceso a servicios básicos. Luz, climatización, zonas comunes e incluso conexión Wi-Fi son también parte de este servicio.
- Mantenimiento del albergue. Con el precio del albergue estarás cubriendo el gasto en limpieza de las zonas comunes, del cuidado de las instalaciones, abastecimiento de agua, electricidad, etc.
Servicios que pueden estar incluidos como extras en el precio de un albergue
Además de los servicios más básicos, algunos albergues cuentan con otros adicionales que pueden estar o no incluidos en el precio base. Entre ellos destacan la posibilidad de:
- Desayuno. En algunos establecimientos el desayuno puede estar incluido en el precio, mientras que en otros es un extra que deberás pagar a parte.
- Limpieza de ropa. A veces cuentan con una zona de lavandería con lavadoras y secadoras que podrás usar a un precio asequible.
- Alquiler de toallas. En algunos casos no se incluyen las toallas en el precio por noche o se cobra un pequeño suplemento para su uso.
- Cocina equipada. No todos tienen cocina para uso libre del peregrino. Si la tienen, suele estar incluida como servicio, aunque en algunos establecimientos pueden cobrar su uso por horas o en función de los materiales empleados.
- Consiga o guardaequipajes. En albergues grandes o poblaciones con varias alternativas es posible dejar la mochila, aunque podrían cobrarte un pequeño coste por ello.
- Zona para bicicletas. Muchos cuentan con un pequeño espacio destinado al estacionamiento de bicicletas, un lugar totalmente seguro puesto que suelen estar cerrados o vigilados.
- Conexión Wi-Fi mejorada. La conexión en los albergues puede ser básica o limitada. En los más modernos o de más categoría la conexión a Internet puede ser mejor, por lo que pueden cobrar un extra por ello.
- Reserva anticipada y garantía de plaza. Algunos albergues privados permiten reservar plaza con antelación.
Servicios que no se suelen incluir en el precio de un albergue
Aunque puede parecer obvio, muchas personas se preguntan si ciertos extras van incluidos en el precio de la reserva del albergue. Sin embargo, debes saber que nunca se incluyen en el precio:
- Comidas (almuerzo, cena).
- Bebidas y snacks.
- Transporte o traslados.
- Servicios médicos, curas, farmacia…
- Equipamiento personal (sacos de dormir, zapatos, ropa técnica, bastones).
- Agua y víveres consumidos en ruta.
- Seguro de viaje.
- Envío de mochila o transporte de equipaje (a menos que el albergue lo ofrezca como servicio adicional externo).
- Actividades turísticas, visitas, museos, etc.
Recomendaciones para que nunca te falte de nada durante tu estancia
Para no equivocarte, lo mejor es consultar la información de cada albergue antes de reservar. En concreto, y para no llevarte sorpresas al llegar a tu destino, te sugerimos echar un vistazo a la siguiente lista de consejos:
- Revisa la descripción del albergue con detalle ya que, en muchas ocasiones, se incluye toda la información que necesitas, como si incluye o no las sábanas, el desayuno o si hay lavadora disponible.
- Pregunta siempre todas tus dudas antes de reservar. Para ello, puedes llamar o reservar por correo, de forma que te expliquen todo lo que necesitas saber.
- Lleva siempre algo de efectivo. En muchos albergues rurales o públicos no aceptan el pago con tarjeta, por lo que es conveniente siempre que lleves algo de dinero.
- No te dejes llevar por el precio más bajo. Un albergue barato pero sin agua caliente o una mala limpieza puede arruinar por completo tu experiencia, por lo que busca siempre un equilibrio entre precio y comodidades.
- Alterna noches entre hostales y pensiones. Si haces una ruta larga, te merecerá la pena reservar alguna noche en un alojamiento más cómodo para recargar las pilas y darte unos cuidados extra.
En definitiva, el precio de un albergue siempre va a incluir lo fundamental, lo cual se resume en una cama, una ducha con agua caliente y un espacio donde poder convivir con otros peregrinos.
Con eso como base, cada persona puede escoger hacer uso o no de otras comodidades que no irán incluidas en el precio, pero que podrán mejorar su experiencia durante el camino. Si prefieres que nosotros nos ocupemos de gestionar todas tus reservas, recuerda que en Camino Compostela puedes encontrar las mejores ofertas.
Tú tan sólo tienes que elegir qué ruta del camino quieres explorar y nosotros nos encargamos de que dispongas de todo lo necesario para que tu experiencia sea la mejor.